El campo existe y es el que alimenta el mundo
La Finca Telereta es su casa: la ganadería, su pasión. Pero todavía, aun así, Pilar Pascual guarda parte de su tiempo para nutrir con sus contenidos a sus `agris´.
¿Cómo combina Agripilar con su día a día? ¿Qué opina sobre las dificultades que tienen hoy en día los jóvenes para quedarse en el campo, y el sector en general?
P.- ¿Qué es para ti la ganadería y cómo la vives? ¿Qué puedes decir sobre el mundo rural?
R.- Para mí la ganadería es un trocito de mi identidad y una parte muy importante de mi vida, así de simple. No es un trabajo que empiezas a las ocho y acabas a las tres: es una forma de ser, de sentir y de estar en el mundo. La vivo con responsabilidad, con pasión y también con el cansancio bueno, ese que te deja la conciencia tranquila cuando cierras el día sabiendo que tus animales están bien gracias a los cuidados que tú les das.
Y en cuanto al mundo rural, es verdad, es raíces y comunidad. Aquí no hay postureo posible: si un vecino te necesita, vas; si toca madrugar, madrugas; si toca luchar contra las adversidades del campo o la burocracia, luchas. El campo es duro, sí, pero también es honesto, y esa honestidad y cercanía, también es parte de nuestra esencia y forma de ser.
P.- Te dedicas, o al menos dedicas parte importante de tu tiempo, al mundo de las redes sociales. ¿A quién te diriges? ¿Qué mensaje quieres transmitir?
R.- Me dirijo a todo el que quiera escuchar, desde compañeros del sector hasta gente de ciudad que no tiene ni idea de cómo llega la comida a su plato, pero si interesa por aprenderlo. Mi mensaje es claro: el campo existe y es el que alimenta el mundo. Quiero mostrar la realidad sin filtros, enseñar lo bonito y también lo difícil. Y, sobre todo, poner cara y voz a quienes estamos detrás de cada kilo de pistachos, garbanzos o carne de ternera, como es nuestro caso con los productos que comercializamos directamente a través de nuestra página web de Finca Telereta.
P.- El “mundo agro” por lo general, es complejo en este sentido. ¿Qué puedes contar acerca de tus estrategias o herramientas a la hora de llegar a tu público objetivo?
R.- Mi estrategia es la transparencia y sinceridad. Me gusta decir que en mis redes, lo que ves es lo que hay. No tengo un manual secreto ni grandes artificios: cuento lo que pasa, tal cual. Uso vídeos entretenidos, pero también muy técnicos, mensajes directos y un lenguaje que cualquiera pueda entender. Me apoyo mucho en el humor y en la cercanía, porque si algo caracteriza al campo y a su gente es la humanidad. Y cada publicación la hago con un objetivo: que alguien, aunque sea una sola persona, entienda un poco mejor y valorar un poco más nuestro día a día.
P.- ¿Qué es lo que falta en el mundo urbano? ¿Qué es lo que le falta a sus gentes?
R.- Falta conexión. Conexión con la tierra, con el origen de las cosas. Pero no lo digo como crítica, lo digo como constatación: la ciudad te acelera, te desconecta de lo esencial. A la gente urbana le falta parar y mirar más allá del asfalto, darse cuenta de que detrás de cada alimento hay un trabajo inmenso y un mundo que no se ve. Les falta también más reconocimiento hacia quienes producimos lo que comen cada día.
P.- Los que nos dedicamos a esto de alimentar a los demás. ¿Somos una rara avis en el mundo actual? ¿Cómo afecta esto al relevo generacional en el campo?
R.- Sí, somos una rara avis, porque vivimos al margen de muchas comodidades que otros dan por hechas. Pero eso no nos hace menos modernos; al contrario, somos imprescindibles. El problema es que esa falta de comprensión social pesa, y los jóvenes lo notan. El relevo generacional sufre porque el campo parece duro —y lo es—, pero también porque desde fuera no se valora. Si la sociedad empezara a reconocer la importancia real del agricultor y del ganadero, muchos más jóvenes se sentirían orgullosos de quedarse.
P.- Por último, el Marketing y la Publicidad para la ganadería son… ¡Te voy a pedir que completes por mí esta argumentación para acabar nuestra entrevista!
R.- Son herramientas necesarias y urgentes. Durante muchos años nos hemos dedicado solo a trabajar, y hemos dejado que otros cuenten nuestra historia… y así nos ha ido. El marketing y la comunicación no son adornos: son la forma de defender nuestro valor, de explicar lo que hacemos y de acercarnos a una sociedad que, si no le hablas, se inventa su propia versión. Y lo hemos visto hace nada, por ejemplo con el vídeo que publiqué denunciando el reportaje que hizo Discovery Max junto con el Seprona denunciando a un ganadero por llevar a cabo una práctica ganadera muy común y que salva la vida de animales a diario. La ganadería necesita visibilidad, necesita narrativa y necesita orgullo. Y ahí es donde el marketing bien hecho puede marcar la diferencia y darnos ese reconocimiento que nos merecemos los ganaderos.
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