El Consejo Regulador de las IGPs Ternera Gallega y Vaca Gallega-Buey Gallego manifiesta su preocupación por las consecuencias del Acuerdo UE-Mercosur y reclama mejoras en la PAC

· También subraya la importancia de los sellos europeos de calidad como una manera de diferenciarse en el mercado y de ofrecerle las máximas garantías a los consumidores

 Santiago de Compostela, 20 de enero de 2026.- .- El Consejo Regulador está mayoritariamente de acuerdo con las reclamaciones de las agrupaciones ganaderas por el Tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur y sus posibles consecuencias para el sector, al favorecer la entrada de carne de terceros países que tienen normativas y controles de calidad, de sostenibilidad y de bienestar animal mucho menos exigentes que en Europa. “Desde las IGPs Ternera Gallega y Vaca Gallega-Buey Gallego reclamamos medidas efectivas y mutuas para poder competir en igualdad de condiciones y así garantizar la seguridad alimentaria, la viabilidad del sector y el futuro de nuestro medio rural”, sostiene el presidente del Consejo Regulador, Jesús González Vázquez.

El acuerdo con Mercosur va a facilitar la entrada en el mercado europeo de carne de América del Sur, que tiene unos cestos de producción más bajos, pero también con menores requisitos en cuestiones sanitarias, medioambientales o laborales. Esta situación puede suponer una amenaza para el sector de vacuno de carne de Galicia, por lo que el Consejo Regulador exige a las Administraciones salvaguardas y controles reales y eficientes que eviten posibles situaciones de competencia desleal.

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Trazabilidad, control y certificación = Garantía

Las ganaderías inscritas en Ternera Gallega y en Vaca Gallega-Buey Gallego se distinguen por ofrecer un producto de gran calidad y por garantizar su origen y trazabilidad en base al sistema de control y de certificación que el Consejo Regulador aplica en todas las fases de la cadena (tanto en las explotaciones y en las industrias cárnicas como en los puntos de venta), así como los máximos estándares en temas de bienestar animal certificado. En este sentido, las Indicaciones Geográficas, identificadas por sus logotipos propios y por los sellos europeos de calidad, siempre serán la mayor de las garantías para los consumidores. Por eso es necesaria una mayor implicación y esfuerzo de las administraciones públicas europeas, estatales y autonómicas para apoyar y defender los productos de calidad diferenciada y la transparencia en el mercado.

Frente a las grandes producciones de los terceros países que forman parte de Mercosur, la Unión Europea tiene que seguir apostando por la soberanía alimentaria propia y por la defensa del valor añadido que acercan las Indicaciones Geográficas Protegidas, ya que también están vinculadas con una forma de producir tradicional, con pequeñas y medianas ganaderías y cebaderos de carácter familiar, que contribuyen al mantenimiento del medio rural y a su viabilidad socioeconómica y medioambiental. Ahora incluso son 8.000 las explotaciones inscritas en Ternera Gallega, muchas de ellas situadas en zonas de media y alta montaña, que, con toda seguridad, ayudan a fijar población en el territorio y a mantener vivo el campo gallego.

··· “No podemos estar de acuerdo con la paradoja de que el sector ganadero reciba críticas por su impacto ambiental y que deba cumplir con las lógicas exigencias que aminoren sus emisiones, cuando, al mismo tiempo, con este Tratado, la Unión Europea está favoreciendo la importación de carne desde países de América del Sur, con la huella ambiental que eso supone dada su distancia geográfica”, según manifiesta el presidente del Consejo Regulador.

La próxima Política Agraria Común

El Consejo Regulador también está de acuerdo con las demandas del sector para que Europa mantenga cuando menos el actual nivel de financiación para lo nuevo período de la PAC, y que se conserven los pilares que respaldan las ayudas directas y las ayudas de desarrollo rural.

Además, “reivindicamos una mayor estabilidad en las políticas que afectan al sector primario y una mayor simplificación de la Política Agraria Común, reduciendo las excesivas exigencias burocráticas actuales que afectan negativamente a los ganaderos y ganaderas, así como que haya una dotación presupuestaria potente que fomente, de verdad, la incorporación de la juventud al sector primario”, concluye González Vázquez.

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